domingo, 23 de septiembre de 2012

EL DILEMA MORAL VIII DE LAS VIRTUDES EN SÍ MISMAS


EL DILEMA MORAL VIII

DE LAS VIRTUDES EN SÍ MISMAS
Por virtud entendemos.- Aquellos hábitos repetitivos bueno, se trata de las cosas que hacemos de modo habitual siempre inclinados por el bien y la bondad.

Existen virtudes innatas en la persona, pero estas no operarían sin la presencia de otras virtudes adquiridas al igual que los vicios, ya que todos al momento de nacer traemos la herencia genética y con ella, ciertas cualidades propias de nuestros padres o familiares de quienes las hemos heredado.

La herencia genética que todos llevamos imprimen en nosotros algunos rasgos de carácter que simplifican nuestra manera de comprendernos y de hacernos comprender al mismo tiempo que se deja ver con claridad, cuál es el trato que debemos tener con estas personas para obtener ciertos resultados de ellas, de allí que proviene la sabia enseñanza de que todos nacemos con virtudes y defectos. Lo cual es verdad.

Existen otras virtudes que las aprendemos, no como las lecciones de la escuela, sino que, son fruto de la enseñanza constante de esta forma de vida, como sería enseñar a decir la verdad siempre, enseñar a no retener lo ajeno, enseñar a los niños a compartir, o algunas virtudes que tengan que ver con la piedad, como, ir con nuestros hijos a la iglesia y mantener una conducta adecuada al espacio y el momento, cruzar las calles por donde se debe cruzar y respetar las señales de tránsito.

Mantener siempre un dialogo con respeto en el que los gritos no sean respetados sino que se mantenga una actitud de diálogo y escucha.

De esta forma es como las buenas acciones que vamos realizando con nuestros hijos se convierten en fortaleza de ellos cuando de tomar una decisión se trate, sólo así entenderán que las decisiones hay que idearlas, pensarlas, pesarlas y medirlas, de tal manera que, cada vez que estemos frente a un dilema moral lo podamos resolver sin mayor complejidad.

EL DILEMA MORAL VII JERARQUÍA MORAL


EL DILEMA MORAL VII

JERARQUÍA MORAL
La jerarquía moral tiene que ver con una educación en virtudes, esto es una especial formación permanente en el área de la moral y así podremos ir enumerando algunos detalles de acuerdo  a cada virtud en especial, sin hacer de este material un tratado de moral fundamental, sino solo atendiendo a la virtud en especial.
Siempre es bueno en los niños ir creando un ambiente de diálogo y comprensión, porque los niños son el reflejo de lo que son los adultos, esto dicho en un porcentaje muy alto y así a padres irrespetuosos, hijos mal portados o como se lo quiera entender mejor, como lo diría Jesucristo, “no se cosechan uvas de los espinos”… porque “al árbol se lo conoce por su fruto”. Si queremos tener hijos comprensibles, tenemos que ser padres comprensibles.
El comportamiento de los padres será en sí lo que dará a los hijos los cimientos de ética y moral, no se pretenda nunca que los hijos serán distintos a nosotros, de cinco hijos uno podría ser diferente, de uno a tres, no tenemos ninguna garantía de tener un hijo diferente, ellos será el fiel reflejo de nosotros o de lo que nosotros hayamos hecho con ellos.
Como ejemplo un hijo que ha recibido golpes desde muy pequeño, será un hijo que le gustará agredir a otros, mientras que un hijo que no ha recibido golpes, será una persona abierta al dialogo en cualquier circunstancia de la vida. No es posible creer que los hijos no nos hacen caso, lo posible es creer que nosotros somos incapaces de crear un ambiente para que nuestro hijo nos obedezca. Tenemos que dejar de creer que el niño es malcriado, los niños son lo que aprenden a ser y así es como impera en él la injusticia, porque las órdenes que recibe provienen de un estado de ánimo irracional, es decir, se les habla o golpea con crueldad cuando se tiene ira, mientras tanto no, y eso prepara al niño para ser injusto y usar el espacio como de costumbre sin advertir que ese no es el momento de actuar de esa manera.
Si los adultos creamos en los hijos esa jerarquía moral, los hijos crecerán de tal manera, que con solo la mirada del padre o la madre ellos ya sabrán que hacer, sin miedo a ser castigados, sino atendiendo a las razones por las que tienen que actuar, siempre, sin necesidad de recurrir a los golpes o los gritos.
Y así, si el niño aprende que tiene que respetar a los adultos y que debe pedir las cosas y no tomarlas, al momento de emplear estas dos jerarquías al mismo tiempo descubrirá, que si se porta mal con un adulto, le será negado también lo otro. Esta forma de enseñanza debe mantener una constante permanencia.

EL DILEMA MORAL VI LOS SUEGROS O ABUELOS


EL DILEMA MORAL VI

LOS SUEGROS O ABUELOS
Estas personas de mucha influencia para los hijos y los nietos, constituyen una ayuda y un peligro, ya que el sentido de padre (como autoridad y protección) o como abuelos (sobre protectores de los nietos) suelen ser de fuerte influencia en el seno de las familias.
Por ley natural los hijos tienen a sus padres, pero en el aspecto social esta tendencia solo permanece hasta la etapa de la emancipación, que en muchas sociedades dura hasta la mayoría de edad, hasta que los hijos terminan sus estudios de tercer nivel o hasta que se casan.
En muchos países llamados desarrollados, los padres solo permiten a los hijos que vivan con ellos hasta que estos terminan sus estudios, luego los obligan abandonar la casa paterna para que ellos puedan realizarse como personas y como profesionales dejando en tranquilidad la intimidad de los esposos.
En nuestro medio es difícil que los padres dejen la paternidad con los hijos y hasta mucho después de casados ellos siguen influyendo sobre las decisiones que los hijos adultos deben tomar, causando con esto una suerte de dependencia anímica en la administración del hogar, en donde, los esposos, dependen en mucho, de la opinión y decisión de los padres.
Por eso, considero de suma importancia este tema y he querido tocarlo en el desarrollo de nuestra temática general del "dilema moral" para lo cual es necesario considerar la jerarquía de valores, saber ubicar cada cosa en su lugar y darle a cada persona el lugar que le corresponde. Pues de ello dependerá, el buen desenvolvimiento de las relaciones entre las personas.
Junto a este tema podríamos también considerar a los maestros y amigos que si bien son personas ajenas a nuestras familias, poseen a su vez, un grado muy alto de influencia, debido a la cercanía que tienen con nosotros; y, aunque estas personas no sean objeto directo de nuestro estudio, creo que cada uno en particular debe ir situando el lugar propio de las personas que no son de nuestra familia, pero que ejercen influencia en ella.

EL DILEMA MORAL V LOS PADRES Y LAS MADRES


EL DILEMA MORAL V

LOS PADRES Y LAS MADRES
Estos son la máxima autoridad para los hijos, ninguna persona está en disposición de desautorizarlos ni contradecirlos, dentro de los parámetros establecidos en la ley y las buenas costumbres sociales.

Los padres (como le vamos a llamar a Papá y mamá) cumplen una función de extrema responsabilidad con la sociedad, de ellos dependerá el buen desarrollo de la misma y son ellos los únicos responsables del futuro social.

Los padres a más de la procreación de los hijos o la adopción, deben velar por la alimentación, la salud y el vestido de los vástagos, ellos son los que responden en primera instancia de socorrer las necesidades sociales; de contar con buenos ciudadanos, excelentes trabajadores y personas cualificadas para misiones especificas en la sociedad, ya como estudiosos, como obreros como soldados, religiosos, clérigos y pastores, ya como orientadores, personas aptas para comunicación social, en el campo científico de las ciencias médicas y de la ingeniera, la cibernética y toda la gama de la tecnología, personas con un alto nivel intelectual o de responsabilidad en la ocupación que tengan, como comerciantes, artesanos, artistas plásticos, actores, músico, etc.

Porque de todo esto está compuesta la sociedad, siendo que es en la familia donde estos se forman y son los padres los que animan a los hijos y descubren en primera instancia el talento que ellos poseen, el mismo que deben hacer surgir para que toda la sociedad se nutra de ello. Del mismo modo son los padres los que forman a los delincuentes, porque todo lo que hacen los jóvenes es fruto de lo que pasa en su familia.

También es de considerar que existen hijos que aún proviniendo de padres buenos realizan acciones indecorosas.

Por eso se dice que la responsabilidad de un padre y de una madre va más allá de dar el alimento, es necesario darle a los hijos la seguridad que podrán vivir tranquilos el resto de sus vidas, para esto existen muchas recetas, las mismas que nos va diciendo que clase de hijo queremos tener y cómo debemos actuar para conseguir aquello.

EL DILEMA MORAL IV LOS HIJOS


EL DILEMA MORAL IV

LOS HIJOS
O la prole, son el fruto de la unión marital entre un varón y una mujer, pero existen hijos no naturales obtenidos por vía de adopción, los mismos que tienen igual derecho que los hijos naturales.

Los hijos constituyen el segundo eslabón en la jerarquía de valores, por dos razones fundamentales, la primera por ser el fruto de los padres y la segunda por su carácter de fragilidad, los mismos que necesitan el sostén y apoyo de los progenitores y de la sociedad.

Entre los hijos con relación a los padres no existe diferencia en el carácter jerárquico, por lo que  ningún hijo debería ser más querido que los otros, pero si existe una jerarquía en cuanto a la madurez y la responsabilidad que derive de ello.
Con normalidad los hijos con rango de autoridad son los mayores, a ellos se les confía el cuidado de los hermanos menores y se les encarga tareas que favorecen a desconcentrar la actividad de los padres ya en relación a los hijos ya en relación al cuidado de la casa, también asumen rangos jerárquicos, los hijos más obedientes, maduros o los que poseen ciertas cualidades de liderazgo, estos son de mayor confianza debido a que sus padres o representantes pueden confiar en ellos sin la presencia de ningún adulto.

Para los hijos en cambio, el primer eslabón es el de los padres, los padres de sus padres y luego sus hermanos en cuanto a la filiación, enseñándolo de esta manera, los hijos tendrán siempre un referente de autoridad y se adecuarán a vivir en una sociedad donde siempre tendrán una autoridad a la que hay que respetar.

Cuando se delega responsabilidades paternas a los abuelos, es necesario tener en cuenta que no siempre los abuelos son buenos criadores de hijos, los abuelos están más relacionados por el lado del afecto que el de la corrección, tarea que casi siempre queda en manos de los padres. Si se llegó a delegar, cuide que los abuelos no estén restando autoridad a los padres, esto conllevaría a –Posteriori- a tener una sociedad corrupta, donde las personas se acostumbrarían a no acatar las disposiciones de su jefe inmediato o de la autoridad, por llegar a la máxima autoridad, saltándose la jerarquía ya implantada, a eso en cualquier sociedad del mundo se le conoce con el nombre de corrupción.

Educando a los hijos así, solo contribuiríamos a corromper más la sociedad.


EL DILEMA MORAL III EL PRÓJIMO


EL DILEMA MORAL III

EL PRÓJIMO
Para las personas que sostiene alguna creencia religiosa, el primer lugar lo ocupa Dios, luego el prójimo. El prójimo sería el primer momento de nuestro análisis.

Según las enseñanzas cristianas, el prójimo es toda la gente, pero esta gente sostiene también una jerarquía y es así como lo vamos a clasificar: El primero de entre el prójimo, soy yo, mi yo es mi primer prójimo, a quien debo amar y respetar, y solo en la medida del amor que me tenga seré capaz de amar o estimar a los demás, este amor, no debe ser excesivo, antes bien debe ser justo, de tal manera que no nos otorguemos un cariño excesivo, viciado por el egoísmo.

La razón es porque <<prójimo>> proviene del latín <<próximus>> significa <<próximo>> es decir el más cercano. En este punto entra la voluntad, que impera sobre las decisiones de las personas haciendo que estas opten por cualquiera de las alternativas planteadas. En el caso de la pareja, esta es de opción racional, por lo que se excluye el rechazo entre ellos.
 
Luego de nuestro yo, existen otras personas que viven con nosotros, como lo es la pareja, es esta persona la que ocupa el segundo lugar, casi en completa igualdad con el yo, nunca menos siempre igual.

La pareja constituye nuestro segundo prójimo, a ella nos sometemos como a nuestra propia voluntad, quizá muchos se preguntaran y porque entonces existen las separaciones, la respuesta es simple, la persona que vive con nosotros debe darte igual trato, caso contrario, no puedes bajo ninguna circunstancia permitir que alguien este anulando tu propia estima, y cuando el conflicto subsiste aun a pesar del amor que se tenga alguna de las partes, es necesario que por un tiempo ellos se alejen, con la finalidad de valorar las cosas que no valoraron mientras convivían.

La pareja siempre será nuestro primer prójimo aun a pesar de las dificultades en la convivencia, por naturaleza, si existe un conflicto, o emergencia, siempre se tenderá a defender las causas de la pareja antes que cualquier otro incluso por sobre los hijos y los padres.

Seguro parecerá esto contradictorio a la concepción originaria de la vida, tal y como la concebimos en la actualidad, la misma que tiene una mezcla de valores y antivalores, donde la virtud es un defecto y los vicios son alabados.

Por eso estamos como estamos, clamamos a Dios y parece no escucharnos, pedimos más resguardo policial, pero es sacrificio inútil, si en el seno de las familias, no existe un ápice de voluntad para enmendar lo que está mal dirigido.

EL DILEMA MORAL II EL DILEMA EN SÍ MISMO


EL DILEMA MORAL II

EL DILEMA EN SÍ MISMO
El dilema moral no es más que una situación conflictiva en la que el sujeto se encuentra; situación en la que caben dos posturas de la misma magnitud, con igual grado de moralidad, pero una sola de esas acciones es posible, afectando de esta forma a la otra parte, es decir que se tiene que actuar de cualquier forma, ya sea que se afecte a uno o a otro.

Existen algunas formas de dilema moral, pero aquí nos vamos a centrar en los dilemas reales, en esos tópicos de la cotidianeidad.

Los dilemas morales los tenemos a diario y es necesario saber cuándo en si estamos frente a un dilema y cuando no, por eso es necesario tener claro cuál es la jerarquía de valores, que cosas son primero y que cosas son después, cual va en el primer lugar y cual en el segundo y así sucesivamente.

En ocasiones se  hace muy difícil decidir sobre alguna materia en la que conjugan la ley y los principios morales, en la que los dos están de acuerdo o en la que los dos se distancien, los dilemas, se suelen formar justo cuando hay que cumplir una ley, pero esa acción lleva consigo dejar algún principio moral, como lo sería, el denunciar a mi mejor amigo sobre el crimen que se cometió.

Como es de comprender a simple vista, la amistad es una virtud derivada de la caridad, y el silencio del testigo lo convierte en encubridor, además que se convertiría en un traidor si denuncia y eso le acarrearía perder una buena amistad.

En esta jerarquía de valores  entran en juego varios binomios como son: Los preceptos bíblicos y las formas de concebir la fe en el universo de caracteres eclesiales; las enseñanzas de los padres y la formación académica y particular de los hijos; la formación de los sujetos, y la amistad; la ley y la necesidad, etc.

A esto se juntan varios interrogantes que es necesario considerar en este tema del dilema moral  como por ejemplo: ¿A quién o quiénes afectará esta acción? ¿En qué medida afectará a cada uno? ¿Qué efectos favorables y desfavorables tendrá para cada parte? ¿Cuál será el balance de bien y mal entre todos los afectados?

Esto necesita un razonamiento rápido, por lo que se requiere de una materia disponible ya en la memoria.