martes, 4 de octubre de 2011

El Perverso Genio de la Sospecha

Por Luis Litardo
Cuando realizaba mis estudios de filosofía, llegó procedente de España un profesor a dictarnos un seminario en el que como una constante se refería a este tema.

Yo en mi ignorancia experimental de la materia en cuestión, no lograba entender de qué iba el asunto, pero en el trascurso del tiempo, esta constante académica del “perverso genio de la sospecha” ha calado hondo en mi apreciación de la realidad y me ha impulsado a redactar estas letras.
Y sin que el tema del seminario haya sido el del “perverso genio de la sospecha”, se lo relacionaba con muchos factores de la vida, porque éste “perverso genio” está presente en todos los ambientes de la vida cotidiana y casi siempre termina metiéndonos en problemas y socavando las relaciones humanas fundamentales.
La crisis de relaciones humanas, en  casi todos los casos, tiene que ver con este perverso genio, por el que se duda de las acciones, de las intenciones y hasta de la reputación de las otras personas, de quienes desconocemos, en la gran mayoría de los caso y, simplemente conocemos su figura y alguna que otra información de fuentes confusas, o lo que es peor, de personas que tienen por “oficio” hablar mal de todos o ser en extremo negativas.
Las clásicas se las encuentra en el estado laboral, cuando las personas que allí se encuentran tienen mayoría de edad, y se conoce algo de la historia de su familia, de sus colegio o de la vida afectiva de esta persona, entonces es cuando aparece el perverso genio de la sospecha, recogiendo la parte negativa de la historia de esta persona y divulgándola en forma socapada, como para no dar a notar que se sabe algo de ella.
El conflicto se genera, cuando el ambiente se torna insostenible por la poca confianza que inspira la persona a quien se le está etiquetando de algo que podría no ser verdad, el problema que genera esta circunstancia de tipo socio – marginal, conlleva a que en este grupo social, las relaciones afectivas dejen mucho que desear, por el sencillo hecho que la vida de la persona cuestionada genera algún grado de malestar.
Este modo de vida, casi siempre se da en las ciudades pequeñas, donde la historia de cada persona es de fácil acceso, no así en las grandes ciudades, donde cualquier noticia tarda más en llegar, pero que no está ajenas de ser víctimas del perverso genio de la sospecha, ocasionado por alguna persona que anda en busca de información de otras personas y posee la debilidad de formular juicios precipitados
Este tipo de personas disociadoras, están presentes en todos los ambientes, y no existe en el mundo una comunidad humana donde no esté presente “el perverso genio de la sospecha”, que aparece de múltiples formas.
Como duda.- La duda se la entiende como la suspensión de juicio, por ello, una duda puede traer consigo múltiples factores, que podrían desarrollar una especial atención sobre singulares aspectos de la otra persona o determinada circunstancia y suele aparecer cuando no se tiene certeza de algo o simplemente se ignora lo esencial de la materia o del acto,  cualquiera que este sea.

La duda puede degenerar en simples especulaciones infundadas, debido a una mala aplicación de la lógica en personas con características mecánicas poco dadas al análisis de los acontecimientos, y más dadas a lo que se percibe con los sentidos exteriores o habituadas a funciones concretas. Este modo habitual de juzgar sin juicio, y de argumentar sin ciencia, lleva a emitir opiniones efímeras, pero en la persona que las emite, sostienen una especial importancia al tratarse del <<juicio propio>>, debido a la mal sana costumbre, de creer que todas “las opiniones deben ser respetadas” si bien es cierto, que todos merecemos respeto en cuanto a nuestro modo de percibir las realidades, pero hay que tener mucho cuidado a la hora de opinar sobre la calidad moral de las personas, eso puede envolvernos en serios problemas capaces de generar otros tantos.

La clásica y desproporcionada figura de pensamiento que enrolla nuestro colectivo social, nos lleva a especular sobre diversos temas de la vida cotidiana, y fuera de nuestro entorno de convivencia habitual, las cosas nos aparecen como raras y lo primero que nos brota es el cuestionamiento.

Cuestionamos, la estructura arquitectónica, la forma de vestir, de hablar, de mirar, de conversar, de vivir y una gama insospechada resumidas en un interminable etcétera del universo de formas de vida existentes en nuestra era global.

Nuestra posición frente a la duda es de permanecer inmóviles en lo concerniente el juicio, frente a la insospechada realidad oculta tras los velos de la duda, que detiene toda certeza pero podría despeñarnos al abismo de la crítica destructiva, donde los únicos perdedores serán los emisores de la falacia.

Lo recomendable en estos casos es aplicar algunas máximas de los sabios que nos alertan sobre ciertas materias, como estas…”has con los demás lo que quieras que contigo hagan” (Jesucristo) o si tiendes a juzgar “Cuatro características le corresponden a un juez: Escuchar cortésmente, responder sabiamente, ponderar prudentemente y decidir imparcialmente” (Sócrates).

Y sobre todo, nunca es saludable permanecer en el estado de duda (duda permanente) es necesario despejarla por medio del estudio o aplicando dos principios fundamentales, el moral que dice <<en caso de duda sígase la parte más segura>>  y el jurídico <<en caso de duda, sígase la parte que más le beneficie al acusado>>

La incertidumbre
Al abordar este tema es necesario que tengamos en cuenta que siempre está presente a- priori que a toda causa le sigue un efecto, es decir, que frente a los diversos aspectos negativos de la vida, la experiencia es lo que sigue y esta es la base de la incertidumbre.

Qué entendemos por incertidumbre sino cierto estado de ansiedad por no saber qué es lo que ocurrirá en determinados actos que se realizarán o se están realizando y este estado presente de ansiedad se le conoce como incertidumbre, que también se lo puede identificar con la duda aunque es parte de ésta.

Ahora bien, frente a este estado considero necesario plantearnos el problema de la certeza que sirve para despejar cualquier indicio de incertidumbre, debido a que el juicio cierto, nos proporciona cierta paz por la seguridad ulterior, esto no quiere decir que nos confiemos, sino que, al agotar los medios solo nos queda esperar el resultado de acuerdo con las proyecciones.

Pero usted estará pensando, que en ocasiones las cosas no son como uno las espera, a eso le respondo que las cosas son el resultado del impulso que uno les dio, no son el resultado de nuestra imaginación, sino de nuestro cuidado, en la realización del evento, debido a que todo lo debidamente proyectado tiene su objetivo y su visión puestas en metas concretas a concluir como resultado acabado.

De la misma manera en todos los aspectos de la vida, no es adecuado que el perverso genio de la sospecha entre en forma de incertidumbre si sabemos que las cosas que hacemos nos llevan a un fin, a una conclusión, podríamos con seguridad esperar el resultado, de acuerdo con el cuidado que hemos puesto a cada cosa.

La incertidumbre se hace presente justo en las personas que no le han puesto el suficiente cuidado a las actividades que realizarán y por ello surge allí la presencia de este perverso genio que pone a dudar en todos los campos con los constantes <<y si>> y si salgo, y si entro, y si lo hago y si no lo hago, y si lo intento y sale mal, y si no es así y si me gano el premio, y si no me lo gano,  y si, y si, y si…,etc.

Así es como actúa el perverso genio de la sospecha, sospechando de todo y condicionando la libertad de las personas y sumiéndolas en una constante incertidumbre frente a cada acontecimiento.

Tener claro que a cada acción que realicemos le sigue un efecto (consecuencia) es fundamental para despejar estas sospechas que acosan la inteligencia perturbándole su tranquilidad.

Los resultados serán solo en la medida de nuestro esfuerzo.


La certeza en el juicio
Cuando nos referimos a algún aspecto de la vida o situación ajena a nuestra realidad existencial, es de suma importancia que el evento esté rodeado por valoraciones que nos aproximen mucho más a la verdad de aquello, aunque es de considerar que la verdad difícilmente la obtendremos, a eso nos queda el juicio certero.

En determinadas ocasiones a la certeza se la identifica con la verdad y es por la aproximación que esta tiene con la verdad, este tipo de certeza es empleada por los jueces, ya que ellos parten de los hechos y se basan en las pruebas para determinar por una suerte de analogía, la lógica de los eventos concluyendo con una sentencia.

En el diario, las personas en su gran mayoría han abandonado esta práctica del juicio de los eventos, e influenciados por el pragmatismo, visualizan los resultados casi de una manera instintiva, como si de martillar un clavo sobre la madera se tratara, todos sabemos que un clavo debidamente sostenido con la punta hincando la madera más el golpe fuerte del martillo sobre su cabeza, daría como resultado la perforación de la madera.

A esto es a lo que llamamos una certeza en el juicio. Lamentablemente no todos los eventos tienen la misma lógica, hay muchos que requieren de una lógica especial, como por ejemplo los de carácter meteorológico, los físicos aerodinámicos, y aunque parezca mentira, en las relaciones humanas también hay que hilar fino, de modo muy parecido a la física, un juicio mal elaborado sobre otra persona, podría generar serios problemas.

Saber que lo que pensamos no es del todo cierto; saber que no todo lo que se dice es verdad; saber escuchar y guardar cualquier tipo de comentario y antes de hablar saber si lo que voy a decir es verdad, o si es importante que lo diga, si el mensaje que voy a dar le va a hacer algún bien a otros o solo saciará la curiosidad.

Es decir, manejar la prudencia en la información que guardo, ya que ésta no es conveniente a todos; y, aun así, es necesario siempre que se tenga una información, despejar todo error, toda ignorancia y toda duda.

Si bien la certeza es lo más próximo a la verdad, eso no nos garantiza que aquello que sabemos sea efectivamente así.

 
El juicio precipitado
Lo habitual en una persona racional, es que su capacidad intelectual le lleve a formular juicio, ya que esta es una de las funciones intelectivas junto a la idea y el raciocinio.

Los juicios pueden ser: ciertos.- si mantiene una sana lógica que le permite concluir con afirmaciones concretas sobre algún aspecto de la vida o de las ciencias. Errados.- si no usa una lógica para las conclusiones. Dudosos.- si vacila entre la certeza y el error. Veraces.- si usa los medios previstos para las conclusiones y aglutina las evidencias que dan paso a la afirmación o negación. 

Entonces, en cuál de estos campos entran los “juicios precipitados” estos son parte de un aceleramiento en el pensamiento de algunas personas que creen a-priori que lo que su imaginación le proporciona, es ciencia pura, ¡error! ¿Verdad? Porque no todo lo que nuestra imaginación nos brinda es ciencia, ya que, para que exista ciencia, se requiere de un análisis sesudo de todos los acontecimientos y no solo de las particularidades; y, en base a experiencias subjetivas.

Muchas personas, creen que por haber tenido cierta experiencia en algún acontecimiento de la vida, ya están capacitadas para instruir a otros en materia concreta de la experiencia subjetiva, sin considerar que, la otra persona es distinta en mucho; en los físico, en lo espiritual, en la formación del hogar, en el conocimiento, en las emociones, etc.

Y por eso, es necesario que las cosas que se argumenten, sean debidamente liberadas de cualquier duda y error, por eso es que el juicio precipitado constituye una falta grave en las relaciones humanas y es la típica característica de las personas disociadoras o murmuradoras, que, en lugar de construir la fama de los demás terminan arruinando a quien se les ponga en frente, por suerte los únicos que no se dan cuenta de esto, son las personas que poseen este defecto, siendo que no pasan desapercibidos por quienes le rodean.

Estas personas, poseen cierta patología que les esquiva la realidad, por eso es que solo se dan cuenta de lo superficial de las personas o de los acontecimientos y siempre tienen algo malo que decir de todos los que le rodean.

Cómo identificar a estas personas.- sencillo, si junto a usted existe una persona que anda en busca de la última información de las personas, murmura a espaldas del interesado, gusta decir lo que sabe de otros, tiene una visión parcializada de la realidad de los demás, afirma  lo que piensa en negativo de otros, se hace la víctima, etc. Si quiere identificarlo plenamente, usted inicie una conversa con esta persona sobre los aspectos positivos de otra persona y halague, de seguro el disociador no lo tolerará y terminara contradiciendo lo que usted dice de positivo de otros.

Piense con gran certeza, que usted está frente a una persona cuya salud psicológica no está bien; y, podría ser muy perjudicial en la vida comunitaria del lugar donde usted está. Si usted no ha sido víctima de esta persona, tenga cuidado que pronto lo será.

El filósofo griego Sócrates sostenía la siguiente máxima, <<Habla para que yo te conozca>> (habla para que yo te vea).

Subjetivismo y objetivismo
Durante estas argumentaciones, hemos tratado la objetividad y la subjetividad de forma general, pero es necesario que nos detengamos a considerar estas particularidades de  la filosofía para poder determinar en qué estado estoy o esta alguna persona.

Persona objetiva.-  es toda persona que no  juzga a los demás desde un juicio propio, sino que al contrario, se basa en argumentos fundados no en su propia experiencia sino que, es ante todo una persona de mentalidad abierta, que no busca defender su postura sino que está abierta a escuchar a las partes y a elaborar un juicio viendo con claridad los pro y los contra en cada evento.

Una persona objetiva, no juzga a la primera impresión que tiene de las otras personas (juicio precipitado) sino que analiza cada partícula de la realidad, se muestra a los demás como una persona justa inspiradora de confianza en la solución de litigios o conflictos singulares.

Una persona subjetiva en cambio, hace juicios precipitados, juzga todo a priori y siempre suele tener intereses sobre alguna de las partes (injusticia), no se preocupa de revisar los detalles sobre los temas a juzgar, sino que se lanza sobre su propia experiencia y eso lo hace materia suficiente para meter a todos en el mismo costal.

Mientras que la persona objetiva, confía en su ciencia pero está muy dispuesta a aceptar el criterio ajeno y los puntos de vista de otras personas, la persona subjetiva, se cierra en su propio criterio y hace de su experiencia ciencia suficiente para sentenciar.

Es saludable en la convivencia humana determinar el tipo de personas que nos rodean para no perdernos en las bagatelas, sino que en un clima de perfecto respeto a los demás dejarnos guiar por lo que la experiencia nos dice respecto al trato, que le debemos tener a otras personas, para que no nos sorprendan con alguna novedad.

La relación es simple, al poco tiempo de convivencia, con algunas conversas esporádicas, usted podrá saber casi con certeza con qué tipo de persona trata y eso le podría alivianar la carga, porque sabrá plenamente, qué persona es de confianza y que persona no, con quienes tratar de algún tema en particular que requiera de mayor cuidado o a quienes dejarlos sumidos en la ignorancia de sus proyectos.

Si usted cuenta con personas subjetivistas, tenga mucho cuidado, porque usted podría ser una nueva víctima de este comportamiento, que comienza alagando, pero terminara desparramando, recuerde lo que decía Jesucristo <<quien no cosecha con nosotros desparrama>>.


Conclusión
Qué es entonces el perverso genio de la sospecha sino todo estado de duda e incertidumbre que las personas tenemos en determinados momentos o de modo habitual. Estas formas de ver las realidades son en sí una constante lucha para mantener la paz espiritual y cierto grado de paz social, la razón es que si uno despeja las dudas y elabora objetivamente los juicios, estaría contribuyendo a la paz social.

Mientras que “el perverso genio de las sospecha” está más dado a introducirse en la capacidad racional de las personas y detenerlas en su recto obrar por diversas contradicciones que plantea a la hora de emprender una acción. Muchas personas pensarán que se trata aquí de ser un lanzado y de decirle si a todo y nunca detenerse, ¡no! justamente es eso, una de las cosas que tenemos que evitar, pero es necesario que se tenga el remedio adecuado al efecto malo que pueda seguir de aquella acción.

Primero, es necesario plantearse el problema, buscar todos los medios adecuados para el perfecto desarrollo de la obra y luego confiar en que el resultado será solo la respuesta al esfuerzo y cuidado que le hayamos puesto para el perfecto desenvolvimiento de la obra.

En cuanto a las personas que siembran sospecha de los demás, es necesario ayudarles a superar esta mala forma de vida, para esto existen varias formas:

La primera tiene que ver con el no prestar oídos a los cuentos que esta persona traiga de otros, ni reírse cuando se refiera en negativo a otros aunque para esto use la figura del chiste. Tenga presente que los que comienza con broma, podría permanecer en el mismo estado y creerá en su incapacidad psicológica, que aquello que hace, está bien; y, por lo tanto, puede hacer lo mismo siempre, porque eso que hace, causa risa y pone humor en la convivencia.

Además recuerde, que el que viene a usted a hablar mal de otra persona que no está presente, también lo hará con usted cuando este lejos.

Estas personas, en lugar de ser vistas como atractivas, es necesario por su propio bien, que se las trate como es debido, con la seriedad que la reputación ajena requiere. Seguro se enojará con la persona que no le haga caso, pero cuando se dé cuenta que a nadie le gusta su forma de actuar, eso le ayudará a cambiar y ya no hará lo mismo. No se trata de tomarle odio y acusarle por la espalda, murmurando contra ella, sino haciéndole saber con cariño y firmeza que ese comportamiento no está bien. Para esto es necesario que quienes lo hagan, eviten llevar a colación temas planeados por otros, sino que, se tiene que ser muy objetivos y expresarle las cosas de modo claro.

El consejo en este momento es fundamental, para hacerle saber, que goza del aprecio de todos, pero que debe abandonar esa forma de proceder, si no se lo hace, se estaría destruyendo a una persona, que podría ser muy provechosa, por su creatividad y sentido del humor a mantener una buena convivencia.

En todo caso no estaremos haciéndola de lado, sino más bien acogiéndola en otra dimensión, aquella que sea necesaria para la convivencia, pero desterrando todo lo que no sirve para construir. Como lo expresaría una máxima, << si no eres capaz de construir, no destruyas>>.

viernes, 26 de agosto de 2011

Algunas Contradicciones


En mi ciudad, Babahoyo, se puede notar ciertas contradicciones en la aplicación del orden y si nos detenemos a ver sólo en el redondel de las banderas existen casi la gran mayoría.

En este lugar, tenemos un edificio de gobierno provincial; y, un edificio de oficinas de programas gubernamentales (MIDUVI), un centro comercial, un patio de comidas, unos kioscos de venta de alimentos rápidos, una estación de combustible, un puesto de vigilancia policial, un comisariato, hoteles, farmacias, gimnasios y otros negocios que les permite a las personas ganar el sustento diario. 

Por otra parte, tenemos dos paradas de buses urbanos, dos estacionamientos improvisados de buses interprovinciales,  dos avenidas, un redondel, un triángulo distribuidor de tráfico, etc.

Bueno y de que va esto, sencillo…que todo este alboroto, parece distraer demasiado la mirada de las autoridades competentes, que a la hora de marcar los sitios donde se venden comidas, no delimitaron el área de estacionamiento y, por favorecer los negocios de la bahía no se dieron cuenta (o sí) que la visera de estacionamiento obligatorio de buses urbanos, obliga (al chofer del bus)  a cometer una infracción de tránsito al cruzar bruscamente de un carril a otro, es decir, sales de la vía directa e invades el carril curva del triángulo por estacionar en la visera.

Este lugar no solo es zona de parqueo de buses, sino de todos los que quieran utilizar este espacio para parquear su automotor, aunque queda entendido que la visera es exclusiva para los buses  en un tiempo limitado y no para todo el mundo con tiempo ilimitado que con el sano pretexto de consumir los alimentos rápidos que allí se expenden, se detienen sin ningún reparo en esta zona.

La estación de combustibles, no creo que es el problema, bueno si, pero no en el caso al que me refiero ahora, porque los carros entran invadiendo vía, es decir entran girando el redondel o en el carril que sale del puente y, de esa manera, invaden el carril que va de oeste a este de la Av. 6 de Octubre.

A esto se suma la gran cantidad de basura que existe en los árboles que están justo delante del edificio del gobierno provincial; el nulo respeto que reciben las señales de tránsito que indican que no hay que estacionarse, tanto en el (MIDUVI) como en el triángulo, frente a la bahía; y, bajo el hotel de en frente, y lo irónico del caso, que los policías están de “vigilancia” a escasos quince o veinte metros  del triángulo lo peor nadie se da cuenta.

En las horas picos es normal ver como invaden vía por entrar a abastecerse de combustible, sin que nadie diga nada, los buses urbanos con estudiantes colgados de las puertas, las personas sin saber por dónde pasar las vías a pie, carros mal estacionados invadiendo las paradas de buses urbanos, etc.

Mejor concluyo este artículo, porque ya me dio vergüenza ser gobernado por tan pésimas autoridades.

sábado, 30 de julio de 2011

Generación Cruenta


Observando la realidad y sin tener tanta experiencia en este tema, ni ser tan escrupulosos, podemos darnos cuenta de los cambios de nuestra sociedad.

Se ha sometido a los ciudadanos de cualquier condición en un estado de zozobra permanente, por el alto índice delincuencial, de eso creo que todos estamos conscientes.

Es de agradecer la gestión de las autoridades por restablecer el orden y la seguridad  de todos los ciudadanos y las ciudadanas, tengo que aplaudir la entereza de los Gobernantes.

Pero más allá de los reconocimientos, lo que me motivó a escribir este artículo, es el ahondar en detalles y descubrir, ¿Qué pasó en décadas atrás en la que nacieron los padres y las madres de los jóvenes que ahora delinquen (chicos y chicas de 15 a 25 años de edad en su mayoría)? porque si nos fijamos un poquito, es esta generación la que ha marcado el  terror en la sociedad Ecuatoriana y, siendo un poco más napoleónicos, creo que es necesario además, revisar tres generaciones atrás, porque aunque efectiva sea la gestión actual, si no se sana la raíz, se quedaría en puros méritos personales en cuanto a las acciones emprendidas, pero no se habría sanado el problema que en sí es lo que se quiere, dicho en otras palabras, la solución no está en la condena del “criminal”, sino en la enmienda de este, en sanar desde la raíz, y claro, eso requiere de un estudio minucioso y mucha paciencia.

Cuando se juzga una acción, se mira también la procedencia, es decir, se acogen datos a priori del actor, como son, el lugar de donde viene,  donde vivió, rodeados de quienes se crió, quienes son sus padres, en qué ambiente fueron creados esos padres, que programas televisivos veían tanto los padres como los niños, que tipo de música escuchan o escuchaban, en que centros educativos se formaron, que tipo de alimentación tuvieron, si sus padres son separados o viven juntos, si son profesionales o no, la calidad y calidez de la formación intelectual, si padecía de alguna enfermedad o no, si hubieron golpes por accidentes o maltrato físico o psicológico, su vinculación a determinados credos religiosos, a grupos sociales o políticos etc. Ya que todo esto influye. Pero en este análisis podemos observar que también hay involucrados chicos de familias conocidas, de personajes estimados por la sociedad, de hogares estables, con economías solventes, pero que al parecer, la sociedad de consumo influenciada primero por la pos modernidad seguido por el neoliberalismo, influye en el afán de aparecer antes que el ser, esto, visto en particular en los jóvenes de la década mencionada, hijos de padres nacidos a finales de los sesenta y todo el setenta.

En la década del setenta en especial es donde los signos religiosos comienzan a ser odiosos aun dentro del mismo Clero, por un mal entendido del Concilio Vaticano II. 

Los niños de esta época pasaron a ser los jóvenes de los ochenta, influenciados por la liberalidad, por el baile, las pandillas juveniles y los grupos de guerrilla, las series televisivas que influían directamente en estos, como lo fue el tiempo de Guillermo Dávila (Nacho Gamboa), o simplemente jóvenes influenciados por la década del nuevo milenio, con una influencia barbará de la degradación moral en el sistema político y social, en ese tiempo se escuchaba decir que “la corrupción viene desde las cúpulas” es entonces donde se aparece la diabólica filosofía de la nueva era, que priman los valores del tener antes que del ser, donde la felicidad está en la capacidad de adquisición y no en las buenas relaciones humanas, donde los principios éticos y morales no cuentan, sino solo lo que te produce cierto grado de placer y confort, allí se escucha el pensamiento que dice “para superar en la vida, no te sirve el ser bueno”; es en este tiempo, donde la vida humana aparece como un medio y no como el fin,  aparece el afán por el aborto con más fuerza que en otras épocas, la ley de la selva, la venganza, la utilización de propio cuerpo como mecanismo de placer y no como don de la divinidad, la inversión del propio sexo por la libre elección.

Todos estos vicios que aparecen con fuerza en nuestros días, son los que una corriente de pensamiento poderosa (económicamente hablando) nos ha logrado influir, destruyendo nuestros principales valores, como son la familia y los sistemas de educación, nos han hecho la lobotomía, nos han destruido la capacidad de pensar, y nos han incentivado a consumir.

Ahora se condena a los que deberían condenarnos por haberles dado menudo castigo sin merecer, ahora se está castigando el fruto de la historia. Es de saber que lo que se siembra se cosecha, que ahora estamos frente a un gran número de padres que no fueron formados, que nadie los instruyó para ser padres o madres, que pierden autoridad moral frente a sus hijos y lo que se les escucha como lección de vida, son solo afirmaciones de una vida sin horizonte fijo.

En estas épocas los jóvenes abandonaron el colegio para dedicarse a la calle, y muchos que abandonaron las calles se refugiaron en las bananeras o en alguna labor agrícola. En las ciudades con mayor capacidad económica, los jóvenes se dedicaron a las fabricas al puerto marítimo y las aduanas, a las faenas de pesca esporádicas, a las camaroneras, otros se dedicaron a los negocios, en el mercado informal, unos pocos han logrado emigrar y muy pocos tienen una carrera artesanal, profesional o algún logro académico. 

No es de olvidar la gran ayuda que prestaron los colegios nocturnos que existían con gran número de estudiantes, trabajadores casi todos, padres y madres jóvenes que no tenían espacios en la educación matutina o vespertina. 

Es la generación de las madres soleteras, y de padres con menos sueldos y mayores responsabilidades paternales en varias casas y a posteriori, la violencia intrafamiliar, es ese tiempo el que nos castiga ahora.

Y sin hacer una apología del crimen, creo que, aún más, los garantes de justicia deben acudir a la sana crítica, y las instituciones de gobierno ser más atentas para contrarrestar este efecto malo que ha producido una etapa de la historia, que a partir de la revolución industrial, el crecimiento desmedido de las ciudades ha sido imparable, debido a la inmigración y emigración, las ciudades aún siguen siendo el centro de la atención de los que viven en el campo, y las grandes ciudades para los que viven en las pequeñas, esto ha generado condiciones de vida desiguales, debido a una inversión de costumbres y, la falta de oportunidades para un empleo digno degenera en violencia. A esto se agrega el cambio de moneda generador de expectativas migratorias, desde entonces la violencia de los países vecinos nos es común.

No nos hagamos ciegos ni sordos, todos estamos involucrados. Mucho trabajo tienen ahora los Sociólogos, Filósofos, Antropólogos, Historiadores, Profesores, Clérigos, Pastores, Psicólogos y juristas, y no se diga las instituciones de gobierno, que deben apuntar más que a la represión a formular leyes en pro del rescate de estas personas cuya perdida es costosa al estado, porque más gana el estado teniendo gente preparada y en condiciones de producir, que manteniendo a individuos, que luego no producen nada y le son costosos y cuyos hijos seguirán la línea generativa de sus padres.

Apelo a la sensibilidad humana, para que se mire a nuestros hermanos de nación sin odio y con unas propuestas claras, que lleven al rescate y no a la pérdida de más gentes que podrían producir. Claro está, que muchos hemos sido víctima de esta ola de violencia, ya de manera física o moral, comprendo que esto no hay quien lo aguante, pero así mismo, no podemos condenar el mal, sin mirar su procedencia y lo que es peor, condenarlo sin tener un sensato plan de rehabilitación para estas personas, porque el fruto de estas represiones, será peor.

Y frente a todo esto,  lo peor que podemos hacer, es no hacer nada, pero más perverso aun, es no permitir que otros hagan. Yo ya he abierto el debate. Y que cada uno haga su mea culpa y ponga  lo que le toca.

CONTROL DELICTIVO.
El tema de la delincuencia no podemos limitarlo al control en las calles, es necesario abrir procesos que cada vez más nos lleven a un conocimiento expreso de las causas que lo originaron.

Es de comprender que para que exista un “delincuente” se tiene que pasar por varias etapas, desde la maternidad, en la forma de concepción y el desarrollo del feto y los estímulos que recibió.

Es urgente el control de la natalidad, no en una mera propaganda del “condón” o la “píldora”, campañas sucias en las que personas inescrupulosas y faltas de sentido común involucran a los niños matándoles así la inocencia. Pseudos educadores y educadoras de la sexualidad, que más parecen representantes de ventas de los fabricantes del condón, limitando la sexualidad a mera dinámica de placer.

Se trata de evitar que las mujeres embarazadas sufran maltratos y que los neonatos tengan un seguro, de modo que ningún niño padezca de enfermedades y que en sus hogares nunca vean a sus padres sufrir porque no tienen como curar sus dolencias. Invertir en los niños es sembrar el futuro y el progreso de nuestro pueblo.

La otra parte tiene que ver con la formación de los padres y madres de familia, a quienes Dios, o la vida, (para hacerme entender un poco) los ha llamado a una misión, la de guiar a estos niños por el camino correcto, y si bien en este punto una gran mayoría de personas se han involucrado en la paternidad sin tener la menor idea de cómo guiar a estos pequeños seres de luz, que vienen con una misión específica: a dar luz donde no la hay, pero al igual que los focos, si no tienen un trasmisor de energía eléctrica, no serán capaces de dar claridad, así tengamos miles de focos, no darán claridad si no les trasmitimos energía positiva.

La educación escolar debe ser más exigente, no por la acumulación de tareas, sino por las políticas de integración de la familia en el proceso escolar. Que los padres no sean meros observadores o vigilantes de los maestros, sino que se den cuenta que la sociedad es cada vez más exigente, así lo expresa la constitución dogmatica “Gaudium et spes” (El gozo y la esperanza)  del Concilio Vaticano II  en el numero 31 “ La educación de los jóvenes concretamente, sea cual fuere su origen social, debe ser orientada de modo que forme hombres y mujeres que no solo sean personas cultas sino de fuerte personalidad como nuestros tiempos exigen cada vez más…Se puede legítimamente pensar que el porvenir pertenece a los que saben dar a las generaciones venideras razones para vivir y razones para esperar”.

Los espacios de sano esparcimiento son un punto a nuestro favor, pero si no tenemos control del tiempo y de las amistades podrían, ser un riesgo, la culpa no es del menor, sino del adulto que no lo instruyó ni lo controló.

La sobreprotección y el cumplirle todos sus caprichos, no son buenos síntomas de formación, al contrario cuando el menor descubre nuestra debilidad, entonces sí estamos perdidos.

Los chicos y chicas saben bien quien tiene la autoridad en la casa o a quien pueden engañar, por eso, las ordenes no deben ser individuales o por separados, los permisos y demás, deben darse en común acuerdo sin descubrir quién tiene la autoridad, la respuesta en todo caso sería así “Tu papá y Yo o Tu mamá y Yo hemos decidido que…” de tal forma ellos no podrán jugar con la autoridad.

Los grupos juveniles y asociaciones de adolescentes con fines buenos son un buen espacio para fortalecer su personalidad, involucrarlos en jornadas vacacionales, y llevarlos de vacaciones a conocer a otros familiares, acrecienta en ellos el espíritu de pertenencia a determinado grupo social.

Evitar las frecuentes fiestas en casa sobre todo si no hay un control en el consumo de alcohol y en el uso del tabaco o en el abuso del vocabulario, ayuda a que nuestros hijos crezcan en ambientes sanos y aprendan a sociabilizar de forma prudente y conserven para siempre el buen sentido de las fiestas y las reuniones sociales o familiares.

El sentido de la responsabilidad, el confiarle desde pequeños tareas que no excedan a sus límites de fuerzas físicas, ayudarles cuando no puedan hacer algo pero sin cargar con toda la tarea sabiendo que es tarea de él o ella.

Existen padres y madres, que les hacen las tareas a sus hijos para que salgan bien en la escuela o el colegio,  haciendo de sus hijos unos perfectos inútiles, buenos para nada. El sentido de responsabilidad va acompañado de la paternidad, en la que el padre lleva a su hijo durante las vacaciones a cumplir pequeñas tareas en su trabajo o custodiar algún capital, con cuyas ganancias el adquirirá lo que deseaba que le compren, esto hace que los chicos sean productivos.

Pudiera quedarme escribiendo y dictando pequeñas recetas, pero como las recetas son solo para los médicos, mi recomendación es que los padres de familia busquen ayuda cuanto antes, nunca se es demasiado viejo ni preparado para recibir ayuda de otros, eliminar la soberbia en los padres ayudaría a los hijos a ser más humildes y sencillos.

La mejor manera de frenar un mal es la prevención y la historia es una buena maestra,  quien no la conoce, repite los errores del pasado. Prevenir es siempre mejor que reprimir.

sábado, 25 de junio de 2011

DELINCUENCIA JUVENIL

Se tramita una ley en la Asamblea Nacional, en la que se propone el endurecimiento de penas para menores infractores, a tal punto que adquieran la misma responsabilidad que tienen los adultos en materia jurídica, esto debido a que, el número de jóvenes que delinquen van en alza y las penas y sanciones son en extremo deficientes.

Ahora bien, se aduce a que si los jóvenes tienen capacidad para sufragar, también tienen capacidad para hacerse responsable de los delitos que comenten, de tal manera que se los pueda juzgar con leyes proporcionadas al delito y de igual manera las penas impuestas en las sentencias.

Muchos llegan al absurdo de comparar a nuestro País con países extranjeros que son potencias económicas y en otros muchos aspectos sirven como referencia primordial.    

Lamentablemente, las personas que proponen esta ley, al parecer desconocen, que los jóvenes solo tiene ciertas capacidades pero eso no le da por sí mismas responsabilidades ulteriores, la razón es la siguiente:

Por el hecho de ser los jóvenes sujetos de cambios violentos a nivel fisiológico, (desarrollo) no es posible que ellos tengan control sobre la adrenalina que fluye por sus cuerpos.

Mal está comparar la capacidad de elegir a sus líderes con la capacidad de frenar algo que su misma inteligencia desconoce, esto dicho como persona adulta, que también vivió estos cambios y (sin tratar de generalizar) sabe lo difícil que es controlarse en esta etapa de la vida.

Esta capacidad de identificar a sus líderes y el fluir de la adrenalina, no los justifica de los delitos, por supuesto que no, solo que, visto desde el punto de vista de la ética y la moral, éstas personas no están en completo uso de sus facultades, ya que una fuerza natural ajena a sus conocimientos, les obliga a realizar cosas que sabemos los adultos, solo un joven puede realizar.

A esto se suma que la globalización a sometido a toda la gente en un ritmo de vida inconsciente de la realidad topográfica habitual, lo que lleva a descartar todo tipo de acercamiento a las raíces culturales por verlas como algo anticuado y de mal gusto, pues mejor es lo de fuera.

La gran cantidad de cine y televisión violenta, genera violencia, los jóvenes imitan todo lo que ven, quieren ser como esas personas que salen en el cine o la televisión, pensar en una ley para reprimir a los jóvenes, sería como haber olvidado quienes fuimos.

No estoy tratando de defender la delincuencia juvenil, pero sí creo que los padres y tutores deben ser más responsables de lo que hacen los menores que están a su cargo y bajo su responsabilidad, porque ellos callan cuando los ven con malas amistades o cuando ellos llevan cosas sin indicar las procedencias.

Saber que el amar a los hijos no significa darles todo, porque el día que no podamos darles a ellos lo que piden se volverán contra nosotros y comenzaran a faltarnos al respeto, a tomar lo de casa para venderlo fuera y lo último, a vivir una vida de espalda a los padres, sin ninguna autoridad que los gobierne.

El joven no siempre nace delincuente, en muchos de los casos responde a un patrón de vida aprehendido en el contexto de vida, otros tantos son víctimas de algún tipo de maltrato que afectó su psicología. Una minoría responde a las crisis económica causante de la marginación social, muy pocos son víctimas del racismo o de la ignorancia por falta de formación.

En algunos jóvenes convergen todos los males antes citados, lo cual los hacen peligrosos en extremo, aun así la ayuda gubernamental llega solo a una escasa minoría, y en número insignificante se puede contar a los que reciben ayuda de parte de instituciones no gubernamentales.

Creo que en lugar de estar pensando en endurecer las leyes y las penas contra los menores, deberían estar pensando cómo solucionar este problema que va en crecimiento y de nada le ha servido a ninguno de los otros países el endurecimiento de penas, ya se ha demostrado que esa no es la solución.

Los Estados Unidos de Norte América nos dan un ejemplo de cómo eliminar el alto índice delincuencial y eso se lo logra con acciones gubernamentales y sociales que tengan como prioridad la dignidad de la persona humana, dicho esto en resumen.

Con planes que miren al niño y al joven desde su naturaleza, enmarcados en un contexto de cambio social capaz de influenciar. Por lo que es de aprovechar las herramientas que nos permitan acercarnos a los jóvenes, en lugar de satanizar o sencillamente lanzar expresiones que denigren a los jóvenes y su actividad.

Seguramente se estará pensando en una solución inmediata, pero la solución inmediata no es la desaparición del infractor, sino el incluirlo en un sistema de producción, es decir que, es necesario dejar de llamar criminal al que delinque y tratarle como la sociedad nunca le trato, total ellos son el resultado de lo que somos como sociedad, ellos están allí para decirnos que es lo que nos pasa como familia, como líderes o como profesionales, allí está el hijo maltratado, el desempleado, el marginado, etc.

Ellos nos atacan porque necesitan defenderse de lo que la historia ha hecho con ellos y es a esta gente a la que hay que tratar de rescatar, no de desterrar.

Para comenzar, sabemos que no contamos con un sistema carcelario capaz de formar a un individuo, las cárceles son solo sitios de aislamiento social, pero nunca centros de rehabilitación social. Por eso creo que es necesario reconsiderar esta propuesta, y en lugar de ser un país que imita a otros en la represión de los jóvenes infractores, ser los abanderados de una metodología capaz de reinsertar a la sociedad a menores infractores.

El problema es que, siempre es más fácil echar la culpa a otros, pero qué difícil es pensar un poco más por el bien de nuestra sociedad. Claro, a quien le pagan para que haga leyes, de alguna manera tiene que justificar.

Reconozcamos que el problema de la delincuencia no radica en el delito, sino en las causas que lo originaron.  
   

domingo, 12 de junio de 2011

CRISIS MATRIMONIAL EN EL ECUADOR

El matrimonio  es una institución muy antigua, y naturalmente consiste en la unión de un varón con una mujer para entregar sus cuerpos y tener hijos. En el tiempo; y, de acuerdo con las culturas, el matrimonio fue adquiriendo ciertas formalidades que le daban el carácter de “requisito social” por el que las autoridades civiles le daban el voto de aprobación a dicha unión.

Como las sociedades civiles estaban plenamente ligadas a las devociones ancestrales, el matrimonio se lo vio desde el punto de vista teológico, en el que la pareja se unía y dicha unión debía ser aprobada por los dioses mediante un ritual. En muchas civilizaciones antiguas, éste matrimonio se lo podía repetir varias veces durante la vida. En armonía con esta corriente, el antiguo testamento aprueba el divorcio por un acto de infidelidad.

Con el cristianismo, el concepto de matrimonio cambia, y este se convierte en Sacramento (signo sagrado) por el que los cuerpos de los contrayentes se dan en mutuo consentimiento y reciben la bendición de Dios por medio de un representante de la iglesia, el mismo que actúa en nombre de la iglesia como mero testigo, ya que este sacramento es el único donde los contrayentes son los auténticos ministros. De esta manera se lo vivió durante todo el tiempo que duró el Imperio Romano y el Imperio Franco, por ser un sacramento, los contrayentes se unían para toda la vida.

A partir de la Revolución Francesa, el matrimonio cambia esta particularidad de unión perpetua y en muchos países y se convierte en unión civil. Otros adoptan el matrimonio civil como una ruptura con la jerarquía eclesiástica y de este modo, los ciudadanos civiles son quienes casan y separa a las parejas.

Con la llegada de la pos modernidad, no solo comienza una etapa de migración del compromiso matrimonial, sino que al mismo tiempo, en la época pos concilio (Vaticano II) por una mala interpretación del concilio, aparecen varios sacerdotes que decidieron dejar la vestimenta y las costumbres sacerdotales existentes y se hicieron a un lado esperando que los clérigos pronto puedan contraer matrimonio y es así, como en la época pos moderna toma fuerza esta corriente que anula todo compromiso perpetuo (matrimonio y celibato sacerdotal).

En épocas del neoliberalismo (nuevo liberalismo) las percepciones de la vida y del compromiso son cada vez menos exigentes, las jóvenes generaciones, se ven más atraídas a lo que les resulta fácil y llamativo, con la globalización y la gama de noticias de los famosos que se casan varias veces, se introduce en el pensamiento esta forma de vida, que niega todo afán de revalorizar lo que en esencia pertenece al componente social, que es la familia, “los jóvenes ya no se casan, se dan”, expresa un anónimo.

Con toda esta corriente de cosas, la consecuencia lógica que se sigue, es que cada vez a menos personas les guste el matrimonio y muchas otras decidan probarlo a ver qué pasa si gusta o no y luego el divorcio, a esto también ayuda la proliferación de grupos no católicos que apuestan a un matrimonio renovable y otros a aceptar el divorcio como un mandato de Dios expresado en la biblia.

En nuestro Ecuador, el tema del divorcio va en alza y las garantías para sostener una sociedad son cada vez menos favorables, ya que al anular el matrimonio como vínculo perpetuo, se arrastra la consecuencia de tener más divorcios y menos hogares completos, y esto no se lo podría llamar un acto de irresponsabilidad de parte de las parejas, sino una asimilación de lo que la misma sociedad  está haciendo con sus miembros.

Aun así, en todo comportamiento humano - social, se impone una forma nueva de pensamiento (corriente filosófica) que va delineando unas estructuras de pensamiento y por ende de comportamiento, que están en constante cambio, yendo siempre adelante.

Difícilmente se logrará tener un grupo de personas, pensando unificadamente en pro de una sociedad, ya que a ellos sólo los unen los intereses comunes y guardan cierta distancia en lo concerniente al pensamiento plural.

La crisis de los matrimonios aumenta con el liberalismo feminista, en sociedades conservadoras como la nuestra, en la que no es posible compaginar una conducta regulada por ideas poco concebidas de una liberación feminista vs un arraigado machismo, en el que el varón tiene la última palabra. Los puntos de vista son del todo inconciliables, solo capaces de coincidir en décadas posteriores, solución a la que muchos ya le estamos buscando una solución.

Tal y como van las cosas, la tendencia es a formar sociedades sin sociedades, que bien lo podríamos llamar, sociedades light por no contener todos los elementos necesarios que una sociedad normal los tendría.

En épocas posteriores, se apunta a formar sociedades que hasta este momento no son concebibles y resultan contradictorias con el modo de pensamiento (herencia generacional), el mismo que se contrapone con el pensamiento liberal implantado por el nihilismo global que introduce diariamente cientos de formas de concebir la vida.

La crisis aumenta cuando las personas que reciben la información, tienen escasa preparación filosófica social y creen que los sistemas de vida de países como los Estados Unidos y Europa pueden ser adaptables a nuestra sociedad.


viernes, 3 de junio de 2011

El problema del incremento de la delincuencia tiene los siguientes puntos a considerar


1.       No depende ni de policías, jueces ni de fiscales; depende de una nula formación permanente en los núcleos sociales, donde más urgencia de ella se tenga.
 2.       Por un lado la corrupción está en todas partes y por otra hay que considerar que los efectos del alma no los contrarrestan los medios materiales, por muy visibles que éstos parezcan, el alma responde a una faceta espiritual inconciliable con la faceta material.
 3.       Cuando las leyes son deficientes, y no me refiero aquí a la deficiencia de las penas, sino a que una ley por dura que parezca, podría dar pie a que se la pueda violar o sencillamente desviar de su verdadero sentido, es muy difícil que se cumplan los parámetros de ley establecidos, porque como se dice en derecho: hecha la ley hecha la trampa.
4.      Cuando la Fiscalía es la que manda sobre la Policía Judicial, lo que verdaderamente se cumple es la voluntad de los que mandan y no de la policía que hace su trabajo, punto a parte los jueces que reciben de los abogados toda la jurisprudencia para defender a sus clientes, y como lo he escrito anteriormente, si las leyes están mal hechas, qué puede hacer el Juez, ya que si él absuelve o condena a un acusado cuyo argumento legal le permite demostrar su inocencia, aunque la sociedad le condene, el juez tiene que absolverlo y la culpa ya no sería del juez sino de abogado de la parte acusadora, que no defendió a su cliente como debía.
 5.      En conclusión, cuando un detenido sale en libertad, no solo es culpa de los jueces o de la policía y fiscal, sino de la innecesaria tela de araña de leyes que tenemos, unas contradiciendo a otras que ya están establecidas. 
 6.     Un Código Penal que está en constante evolución, unos documentos de aplicación que tardan mucho más del tiempo establecido.
7.     Y es así como nos miden el pendejómetro, la Asamblea reforma las leyes y las publica en el Registro Oficial, pero la policía, ni los jueces, ni los fiscales pueden hacer nada, porque el documento de aplicación no existe hasta mucho después de su vigencia y cuando sale por fin el documento de aplicación, la ley está en proceso de reforma, y así <<in secula seculorum>>.
 8.       Así que, las motos está bonitas y son importantes, pero no son necesarias para terminar con la delincuencia.
 Las motos y todo el equipaje policial, son como un bonito vestido de quinceañera, que cubre muy bien las ruedas de la silla en la que se moviliza la señorita, por bonito que sea el vestido no cubre la realidad.
 La realidad es que nuestra sociedad está enferma y lo peor es que queremos curar el cáncer con fiestas, publicaciones en los medios y letreros